La
Antigua Grecia es sin duda una de las civilizaciones más ricas y fascinantes de
la historia de la humanidad. Miles de estudiosos se han detenido a analizar su
arte, su sistema político o las grandes aportaciones que hicieron en materias
éticas y filosóficas. Sin embargo, en este caso nos vamos a detener a conocer
un poco más su sistema numeral, es decir, los números griegos.
Los
números griegos pertenecen a un sistema numérico que utiliza letras del
alfabeto griego que incluso en los días de hoy se sigue utilizando para los
números ordinales, de semejante forma al uso de los números romanos en el
occidente europeo.
Se
estima que el sistema de numeración griego más antiguo fue el llamado ático o
acrofónico, el cual funcionaba de forma parecida al romano, que deriva de este
sistema. Se calcula que apareció en torno al siglo VI A.C.

A
la hora de establecer su sistema de numeración, los griegos se vieron
influenciados por los avances de egipcios y de los fenicios. Idearon un sistema
cuya base sería el número 10 y que se caracteriza por la representación
literal, usando las propias letras del alfabeto.
A
partir del siglo IV A.C., el sistema acrofónico es sustituido por un sistema
alfabético casi decimal, llamado jónico.
Este
sistema numérico de los griegos, conocido como jónico, consistía en asignar una
letra a cada cifra de unidad, a cada decena otra letra y a cada centena otra
letra.
Esto
implicó el requerimiento de 27 letras, de modo que se extendió el sistema
griego de 24 letras, con tres letras ya anticuadas: las llamadas digamma para el 6 (hoy se usa stigma), qoppa
para el 90 (hoy en día se utiliza el qoppa numérico), y sampi para el 900.
Para
distinguir los números de las letras, colocamos un acento agudo al final de
cada grupo. El sistema alfabético o jonio se basa, en el principio de la suma
en el que los valores numéricos de las letras se suman para formar el total.
Por ejemplo, el 241 se representa como σμα´ (200 + 40 + 1).
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